SEGUROS DE DECESOS, O COMO EVITAR QUE MORIR TE SALGA CARO


El principio del fin 

A DOS METROS BAJO TIERRA

Aunque la muerte sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad occidental y es algo de lo que a nadie le gusta hablar, lo que es cierto es que la muerte de un familiar o ser querido suele presentarse, en la mayoría de los casos (salvo largas enfermedades), sin previo aviso. En los últimos tiempos, por ejemplo, Serveis Funeraris de Barcelona (SFB) ha hecho un esfuerzo por cambiar la percepción de los ciudadanos hacia sus servicios.Organiza el “Círculo SFB: aproximaciones en torno a la muerte”, un ciclo de conferencias donde se trata la muerte desde  muy diversas vertientes.Otra inciciativa es la  edición de documentales, libros, manuales pedagógicos y cuentos para tratar el duelo con los más pequeños. Se trata, en definitiva, de ver la muerte como algo natural a lo que hay que enfrentarse y no como algo ajeno a nosotros. No hay que olvidar que nos autodenominamos “mortales”.

La serie de televisión A DOS METROS BAJO TIERRA (SIX FEET UNDER) ha logrado de algún modo desmitificar el lúgubre mundo de las funerarias tan gris, triste y vetusto. La historia gira en torno a la familia Fisher, los cuales tienen un negocio muy peculiar, una funeraria; no solo trabajan en la funeraria sino que viven encima , por lo que la muerte es algo cotidiano en la vida de los Fisher.Cada episodio comienza con una muerte anónima y a partir de aquí se mezclan los preparativos del funeral del cliente con la vida cotidiana de los Fisher. Es una serie muy humana que te ayuda a reflexionar sobre la Vida y la Muerte.

En nuestra cultura hispana (España es el único país de la UE donde existen de forma masiva) tenemos unos seguros, llamados de decesos, que si bien no mitigarán nuestro dolor por la pérdida reciente, sí que nos ayudará en los trámites legales y administrativos y, sobre todo, harán que, a la pena por la desaparición de nuestro familiar, no haya que sumar un “susto de muerte”: el importe de la factura de los servicios funerarios. Los seguros de decesos también conocidos como “de entierro” o, más popularmente como “los muertos” (quien no recuerda a aquellos cobradores vestidos de negro que una vez al mes se presentaban en casa de nuestros padres o abuelos llamando al timbre y a la pregunta de ¿quién es? respondían “el de los muertos”, lo cual hacía que, sin más abrieses la puerta de inmediato y te escondieses corriendo debajo de la cama) tienen una gran tradición en nuestro país, que se remonta a principios del siglo XX y  pueden ser muy útiles en tiempos como los que corren, de crisis económica, ya que nos garantizan tener un entierro digno, sea cual sea nuestra situación económica o la de nuestras familias en ese momento. La aseguradora correrá con los gastos de ataúd, ceremonia, tanatorio, etc., y se encarga de gestionar los trámites burocráticos para los que no estamos en esos difícilies momentos. Sin embargo, como siempre, se nos plantean varias cuestiones:

¿Cuánto vale un entierro?

Un entierro sin lujos que incluya féretro, servicio funerario, velatorio, tanatoplastia, centro de flores, ceremonia, ornamento floral, gestoría, incineración o inhumación de restos y poca cosa más, ronda una media de la nada despreciable suma de 3.000 €. Cuando te encuentras ante la persona encargada de ofrecerte los servicios, aún en estado de shock, y aunque el finado te hubiese manifestado su intención de donar su cuerpo a la ciencia o lindezas del estilo “a mí tiradme a la basura”, “haced conmigo lo que queráis”, “ponedme en una caja de huevos” o “echadme de comer a los perros”, lo que es cierto es que, aunque la palabra cadáver es un acrónimo de CAro DAta VERmibus (Carne entregada a los gusanos), resulta difícil no dar al difunto un final mínimamente digno. El objeto de estos seguros es que puedan cubrir los costes de su funeral y entierro, cortejo fúnebre, flores, esquelas e, incluso, la repatriación del cadáver si la muerte se produce en el extranjero o si el fallecido es un inmigrante que desea ser enterrado en su país de origen.

¿Qué cuesta un seguro de decesos?

Como media, la prima de un seguro de decesos, suele rondar los cinco o seis euros mensuales por persona, si bien pueden contratarse también por familia y salir por unos diez euros al mes, lo cual supone que no sea un gasto excesivo y resulte asumible.Tradicionalmente los seguros de decesos se pagaban mensualmente, pero como todos los seguros tienen, en realidad, prima anual, y cuanto más pequeño sea el fraccionamiento, más estaremos pagando  en recargos cuanto más lo fraccionemos.

Si bien se trata de un seguro indemnizatorio, por el cual la compañía aseguradora entregará al beneficiario una cantidad de dinero para que con ella sobrelleve los gastos derivados del funeral y enterramiento, lo cierto es que en la práctica se convierte en una prestación se servicios.

¿Qué cubren?

De los tiempos en que las compañías aseguradoras de decesos de nombres tan evocadores como Ocaso, Divina Pastora o la Previsora , hemos pasado a otro en que las grandes compañías ofrecen este seguro como uno más e incluyendo coberturas como asistencia telefónica las 24 horas, asesoramiento legal, médico y psicológico, tramitación de herencias, pensiones, repatriación para los residentes en España e incluso packs llamados ADN (extracción y examen del ADN post-mortem, estudio de enfermedades congénitas, comprobaciones de paternidad, etc.) u otros que incluyen becas o ayudas para los estudios de los hijos del fallecido e incluso asistencia pedagógica domiciliaria en el caso de enfermedades que supongan para el beneficiario una inmovilización en su domicilio más de 15 días. Otras, como Santalucía, ofrecen dicha garantía incorporada a una Póliza llamada Asistencia Familiar Plus que incluye desde asistencia en viaje a asistencia sanitaria o jurídica.  El precio, lógicamente, irá creciendo en proporción a la mayor cobertura o garantías complementarias. Existen webs comparativas de seguros de decesos que nos pueden orientar sobre cuál es la mejor opción, según nuestras necesidades.

¿Cuándo conviene contratarlo? 

http://www.montanasevilla.com

Las aseguradoras en general recomiendan contratar un seguro de decesos tras cumplir 40 años, si bien no pasa nada por esperar hasta los 50. Se calcula que a los 80 años se habrá pagado la cantidad de dinero suficiente para los gastos de funeral (y es probable que hasta dé para dos).  Aunque cuando se es joven no se suele pensar en este tipo de cosas, estas pólizas conviene contratarlas cuanto antes, ya que la compañía aseguradora nos irá cobrando una prima muy barata (unos 100 euros anuales), pues entiende que todavía nos quedan muchos años de vida por delante. En el caso de que lo contratemos con 50 años la prima a pagar será mucho más alta, ya que habremos entrado en una edad de riesgo en la que ya hay un índice mayor de mortalidad. También hay que tener en cuenta que la mayoría de compañías no aceptan asegurados que hayan sobrepasado los 65 años. Algo que es importante tener en cuenta es si la prima aumenta con la edad del asegurado o si es “prima nivelada”, es decir que permanece fija siempre. Si alguien quiere tener el producto al menor coste imaginable (siempre y cuando su supervivencia sea la estimada correspondiente a su sexo y edad, es decir, que no muera “joven”) es el pago mediante prima única o en cinco años que ofrecen algunas entidades, entre ellas Mapfre. Hay que tener en cuenta que al final de todo producto de este tipo está el módulo “compañía” que casi todas las funerarias aplican al cliente de seguro. Pocas diferencias existen en el servicio final que se recibe, pero sí suelen haber muchas en la prima pagada a lo largo de los años, por lo que es un tema que hay que estudiar a fondo e incluso ponerse en manos de un abogado especialista antes de decidirse por una u otra opción.

Despedida y cierre

En definitiva, el seguro de deceso puede resultar fundamental en el caso de que no tengamos dinero para pagar un entierro, y nos veamos abocados a pedir un crédito y endeudarnos. Teniendo este seguro solo es necesario hacer una llamada y la compañía aseguradora se encargará de todo. Por desgracia, recientemente he tenido la experiencia de la muerte de mi padre, del cual he aprendido muchas cosas, unas buenas y otras no tanto. En este caso he aprendido de un error: no tenía seguro de entierro, por lo que además de dejar deudos nos ha dejado endeudados. Tú eras así, vivías al día y así ha sido hasta el final. Te fuiste rápido pero al menos pude despedirme de tí y te ví marchar en paz. Te mando besos allá donde estés. Yo corro a contratar un seguro de decesos. Ah, eso sí, puestos a pedir, me pido un coche verde como el de la foto y, como fondo musical, “The River” de Bruce Springsteen.

Para tí, los siguientes versos del maestro Serrat:

Si un día para mi mal
viene a buscarme la parca.
Empujad al mar mi barca

con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.

Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo…

En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista…

Cerca del mar. Porque yo
nací en el Mediterráneo…

Saludos

Miquel Torres

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